Aprender a decir: NO

¿Cuántas veces hemos oído que aprender a decir que no es algo fundamental para evitarnos estrés, problemas y demás jaleos? Una servidora ingenua que es a veces, cuando oía este argumento se decía así misma:

“Uy, yo este problema no lo tengo. Vamos, cuando no quiero hacer algo, no lo hago y listo. Con el carácter que yo tengo.”

Pues sí y no. Es cierto que hay áreas de mi vida en las que no me cuesta (tanto) decir que no. Por ejemplo, en temas más personales no suelo tener (tanto) problema en negarme a hacer algo, pero en temas laborales me cuesta un mundo decir que no. Pero ni esto es así de cierto, porque hasta en lo personal, depende quién me pida algo me cuesta poner límites. Y sí, igual digo no, pero luego lo termino haciendo. ¿Entonces en qué quedamos? ¿Se o no se decir que no?

Pues me temo, queridos amigos que pa qué nos vamos a mentir. Me cuesta horrorres decir que no.

Cuando alguien en el curro me pregunta si puedo hacer algo, o encargarme de algo yo, tan predispuesta como siempre, con la impulsividad que me caracteriza digo: ¡Claro!. Y en esa inmediatez, pues comprendereis que ni me he parado a pensar, si me conviene hacerlo, si tengo tiempo, si llegaré a los plazos…y más que todo, si quiero hacerlo. Y claro, una vez has dicho que si, no vas a retractarte de lo que has dicho, porque a saber qué pensarían, qué opinarán de ti…

Creo que en mi caso, un paso fundamental para mejorar en esto de saber decir que no sería pensar antes de hablar. Respirar y contar hasta 500 antes de contestar. Recapacitar, y desarrollar técnicas de comunicación asertiva que me permitan ganar tiempo del tipo:

  • Ok, gracias por contar conmigo. Miro mi agenda y esta tarde te digo.
  • Me parece interesante lo que me comentas, miro el trabajo que tengo entre manos y te digo si puedo encargarme.
  • Ahora mismo estoy haciendo algo que me tiene muy concentrada y no te puedo dar una respuesta, ¿te importa que cuando acabe lo piense un moemento y te llame?

Conseguir este nivel calmado, y asumir que no se va a acabar el mundo por no dar una respuesta inmediata lleva su tiempo. Así que mientras y no, creo que también estará bien que vaya entrenando esto de retractarme. Porque aunque no lo recordemos muchas veces, las personas tenemos derecho a cambiar de opinión. Es cierto, que esto traerá sus consecuencias y deberemos asumirlas pero eso no quita que no podamos desdecirnos.

Empiezo mi 2019 poniendo esto en práctica. Llevaba meses organizando un viaje, de hecho, ya lo tenía todo organizado pero algo en mi interior llevaba semanas diciéndome que no fuera. Asi que, he sido valiente y he me he escuchado. Mi interior dice que cancele el viaje y así lo he hecho.

Mentiría si dijera que mi radiomente (como llama Charuca a esa vocecita interior) no ha parado de lanzarme mensajes del tipo:

  • Y ahora qué van a pensar los demás.
  • Qué va a decir tu tutora.
  • Qué pensará tu padre.
  • Qué CV vas a tener ahora sin ese viaje.
  • …etc.

Pero he hecho oidos sordos. Me da igual lo que piense la gente, yo soy la que mejor se conoce, y si hay algo que está claro es que algo a disgusto no se debe hacer. Quizá me equivoque, quizá acierte, quizá esté perdiendo una gran experiencia, quizá ganaré otras cosas. Esto no se sabe. Ni yo ni nadie.

Asi que, si te estás debatiendo entre hacer o no algo mi consejo es: escuchate 😉

PD.- Fotografía tomada de: top-10-anti-drugs-hip-hop-song

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