Asturias

Este año 2018 que está finalizando será el primer año en mis 30 años de vida que no habré pisado mi tierra, Asturias, ni una sola vez.

Mentiría si dijera que no ha sido duro. Mentiría si dijera que no echo de menos mi tierra, sus colores, sus olores, sus gentes, su comida, su lluvia…¡No! La lluvia no la echo de menos, no nos engañemos jeje. Pero todo lo demás ¡si!.

Esto ha sido una decisión personal tomada libremente y es por ello que estoy orgullosa de mi misma. Es algo que decidí deliberadamente, y de lo que no me arrepiento a pesar de que haya habido momentos de flaqueza.

El periodo de la residencia en la formación sanitaria especializada, es un periodo corto pero intenso. Unos años de tu vida en los que debes concentrar toda la formación posible, porque cuando te quieras dar cuenta serás un Facultativo Especialista de Área, y no podrás responsabilizar a nadie de tus errores o carencias. En el caso de la Radiofísica Hospitalaria esta concentración si cabe, es más extrema, ya que la residencia solo dura 3 años.

Estoy haciendo la residencia en Canarias y soy de Asturias, asi que como os podeis imaginar, volver a casa de visita no es que sea un paseo precisamente. Además, no suele haber vuelos directos, o si los hay nunca compaginan con tu disponibilidad.

He tenido la suerte de estar en un hospital con un Jefe de Servicio y una tutora de residencia que siempre me han facilitado la asistencia a cursos y/o congresos. En la mayoría de los casos me los he tenido que pagar yo íntegramente, con el consecuente desembolso económico y gran parte de las veces he acudido en mis propias vacaciones. Pero el simple hecho de que me permitieran cogerme los días libres cuando los necesitaba para acudir a estos cursos para mi ya es un regalo. ¡Y qué regalo!

Es cierto que a veces ha sido duro por varios motivos, invertir en formación (que no gastar) es bajo mi punto de vista una buena inversión pero no por ello es menos cuantiosa. Esto ha significado que durante este 2018 han sido varios los meses que no he llegado a fin de mes, pero una vez más esto ha sido mi decisión.

Otras veces el peaje a pagar ha sido la saturación mental. Cuando se suponía que tenía unos días para descansar del intenso ajetreo del día a día en el hospital, no sólo no iba a ver a mi familia ni me quedaba en la playa descansando sino que me pegaba un tute de viajes, vuelos y maletas para seguir formándome a tiempo completo y encima siempre en inglés como primera lengua, que quieras que no siempre es un esfuerzo extra.

Redactando ahora esta entrada parece que todo ha sido malo, pero nada más lejos de la realidad. Gracias a mi inversión he viajado a sitios fascinantes a los que sin duda no hubiera ido sino tuviera un motivo concreto y he conocido gente fantástica y he hecho mucho networking, que queramos o no, es algo fundamental hoy día. Obviamente mis conocimientos en ciertas áreas han aumentado considerablemente, y ¡estoy segura que toda esta inversión algún día merecerá la pena!

Porque a veces hay que tomar decisiones que no son fáciles, pero ese es el momento de establecer objetivos y prioridades e ir a por ello.

Sé que para mi familia también ha sido duro no verme en todo este año, y es por ello que desde aquí les mando un beso enorme y un abrazo. Estoy segura que el 2019 nos ha guardado un ratito juntos 🙂

Fotografía tomada de: Asturias Paraiso Natural

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